viernes, 18 de enero de 2013

Omnipresente
Siempre está aquí
desnudando celajes con su risa
o vistiendo  mareas  con su arena infalible
de pan recién horneado.

Siempre está aquí,
no importa si mi voz tocó distante
su timbre de armonías…
Ordena las resacas de mis iras,
el pleamar boscoso de mis ansias
y hasta la ropa sucia que se duerme
en el sillón roído por el gato.

Siempre está aquí
para ungir con su aroma de fronteras
mis marasmos de claustro.

Siempre está aquí
para ahuyentar fantasmas de garúa,
pordioseros de asfalto
y hormigas que se suben por mis sueños
de ginebra y lujuria.

Después… nada.
la noto tan difusa en los cristales,
solemne entre manteles y esperanzas.
Descorriendo pestillos de gris turbio,
zurciendo abismos, cerrando tempestades
y abriendo puertas verdes con sus manos:
dos torcaces azules como el alma.



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