A un suspiro de luna
En mis adverbios claros
te he buscado,
desde el puente roído
de mi infancia,
entre esas golondrinas
que se anidan
en el cierzo frugal
de la memoria.
Siempre estabas ahí
con tu lluvia de gubias
Y maderas,
esculpiendo tu nombre
en mis ventanas y
abriéndome
las puertas que conducen
a un marasmo
de auroras en el alma.
Siempre has estado aquí
próxima… próxima…
a un pulgar de distancia
de estos besos,
a un empellón de dicha
de mis brazos,
a un suspiro de luna
de mi cuerpo.
¿Sabes?,esta almohada
de dicha
es solo
nuestra
y tu cobija azul…
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