De vastedades…
Mujer de vastedades y silencios,
¿cómo puedo leer en tu pupila
ese lexema azul que te desnuda?
Hay tanto abismo magro
en nuestros besos,
tanto guijarro artero
en las palabras,
tanta cuesta indecible
en las caricias.
Mujer de vastedades,
no quiero ser crepúsculo indolente
que presagia la noche
coronada de estrellas y gemidos.
¡Viven en ti tantos amaneceres!
¿Cómo es que te empecinas en procrear
ciegos en desamparo?
Mujer de los mutismos repetidos,
quiero tocar la tecla
del clavicordio azul de tu sonrisa.
Dibujar los morfemas
de ese plural que nunca has pronunciado.
Después…
husmear sin tregua a plena luz
los resabios celestes de tu piel
y sobre el bajamar de la pasión
llover ebrios gorriones
de esperanza.