LA BLANCA LIBACIÓN
Ya no hay olvido, digo.
Porque tendés eslabones de arpegios
entre ese abismo ocre y asustado
de tu beso y el mío.
Porque tendés eslabones de arpegios
entre ese abismo ocre y asustado
de tu beso y el mío.
Ya no hay silencio, grito.
Porque intuís sinfonías azules
con fonemas de lluvia
cada tarde de lunes.
Porque vas construyendo palabras,
con acentos distantes...
que saben a caricia.
Porque intuís sinfonías azules
con fonemas de lluvia
cada tarde de lunes.
Porque vas construyendo palabras,
con acentos distantes...
que saben a caricia.
¿Cómo es que me construís?
Si esta argamasa dulce de tu aliento
levanta mil paredes sobre ruinas de otrora.
Y hasta me nacen brotes, que huelen a crepúsculo,
pero saben a aurora.
Si en tu humedal del labio
Un Bautista acristiana mi nombre,
hecho de arcilla rancia.
Si esta argamasa dulce de tu aliento
levanta mil paredes sobre ruinas de otrora.
Y hasta me nacen brotes, que huelen a crepúsculo,
pero saben a aurora.
Si en tu humedal del labio
Un Bautista acristiana mi nombre,
hecho de arcilla rancia.
Has dispuesto la pira, lo sé, no lo digás.
Me encanta el holocausto azul de tu cadera
y el carnero precoz con que acompañas
la blanca libación de mi deseo.
Me encanta el holocausto azul de tu cadera
y el carnero precoz con que acompañas
la blanca libación de mi deseo.
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