ES NUESTRO GRITO
Comulgaré esta noche
con el suave cordero
de tu beso.
Consumiré el deseo en
ese lago azul
que se derrama desde
la cima abierta
de tu escote.
Bajaré a la vendimia
a llenar estas manos
con los frutos.
A sitiar con suspiros
las palabras,
a deshojar la Troya
que incendiamos
con la flagrante
chispa del amor.
¡Qué se rompa la noche
en dos mitades!...
Sé que en una cabemos…
Yo arropando la hostia
de tu credo,
tú ungiéndome
con tu óleo de perdón.
Amor… hay tanto
sacramento en mi herejía,
hay tanto Dios
en tu cadera augusta,
que en nuestro grito
va la absolución.
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